sábado, febrero 04, 2006

Comentario ubetense (I): La traducción y las películas

Comentario a los comentarios sobre el post de Patxi El milagro de la edición

Podría empezar diciendo la frase típica: «me alegro de que me hagas esta pregunta»... En el mundo de la traducción, nos quejamos siempre. Nos quejamos por lo poco que nos pagan. Nos quejamos por los plazos ridículos que nos dan para traducir cantidades ingentes de texto. Nos quejamos porque nadie nos valora. Nos quejamos porque nadie es consciente de lo que significa traducir. Nos quejamos porque nadie parece darse cuenta cuando una traducción está bien hecha. Nos quejamos porque todo el mundo nos critica cuando una traducción parece mal hecha. En resumen, somos unos quejicas.

Yo, como traductora, comparto gran parte de esas quejas, pero la verdad es que globalmente estoy muy satisfecha con mi trabajo, así que no me quejo. Además, creo que la gente sí que nos valora: aunque sea en negativo, el hecho de que el tema de la traducción de los títulos de las películas desate «pasiones» es señal de que se valora la labor de la traducción...

Pero tengo que daros una noticia «sorprendente»: el título de la película no lo «traduce» el traductor de la película. Normalmente decide el título quien la distribuye: es decir, quien paga por la traducción y quien espera tener beneficios por el hecho de haberla traducido y distribuido en un nuevo mercado. El traductor lo máximo que podrá hacer es proponer varios títulos para que luego escojan el que más les guste. Y es lógico que sea así: no es ni bueno ni malo, es lo que hay.

Empecemos analizando cómo creo que valoráis la adecuación de un título traducido. Y, de entrada, preguntémonos lo más básico: ¿qué es un título? En lingüística, y más concretamente en análisis del discurso, se considera que el título de un texto (una película se considera un texto) tiene un valor catafórico: es decir, anuncia lo que vendrá. Es una especie de síntesis del texto que anticipa. Puede ser meramente informativo, pero también es posible y probable que indique lo que el autor considera más importante del texto que ha escrito. En este sentido, cuando se traduce un texto, traducir fielmente el título forma parte del respeto debido al autor original.

Hasta aquí estamos todos de acuerdo. El problema es que valoráis esa fidelidad al autor original como mera literalidad. Es decir, tengo la sensación de que sólo os fijáis en si se ha traducido literalmente (palabra por palabra) el título original. Pero cuando se traduce no hay que ser fiel a las palabras, hay que ser fiel al sentido. ¿A qué nos referimos con eso del sentido? Pues nos referimos a todo: a las palabras, a su significado, a la intención del autor, al efecto que tenga sobre el destinatario y a la finalidad que se persiga con el texto. En este sentido, podríamos decir que para traducir bien hay que tener muchos amantes pero, al mismo tiempo, ser fiel a todos o, al menos, al que más nos importe...

Ser fiel a las palabras y a su significado, ya sabemos qué quiere decir. Ser fiel a la intención del autor, en el caso del título de una película, implica darse cuenta de qué es lo que ha querido destacar de la película y respetarlo. Vamos a ilustrarlo con el ejemplo de Sleepless in Seattle. En este caso, se destaca que el protagonista no puede dormir y que vive en Seattle. Es obvio que esos dos aspectos de la película no se destacan con Algo para recordar. Si lo tradujéramos literalmente con Insomne en Seattle, sí respetaríamos la intención del original de destacar esos dos aspectos. Pero entonces ¿estaríamos siendo fieles al efecto que tiene el texto original sobre el destinatario original y estaríamos trasladando ese mismo efecto al destinatario de la traducción? En este caso, podemos decir que el destinatario original son personas estadounidenses anglófonas y el destinatario de la traducción son personas españolas castellanohablantes.

Empecemos con el par sleepless-insomne... Por lo que yo sé, tengo la sensación de que sleepless no tiene necesariamente la connotación de «trastorno» que sí tiene insomne. Para decir que se sufre insomnio en inglés no se dice suffer from sleeplessness, sino suffer from insomnia. Así pues, si utilizamos la palabra insomne (la traducción más literal) añadimos una connotación que no tiene el original. Es decir, somos fieles a las palabras, al significado y a la intención del título, pero somos infieles al efecto sobre el destinatario.

¿Y qué pasa con Seattle? Pues que es una ciudad estadounidense y es probable que en España ni sepamos dónde está exactamente (véase Geografía: USA & UE) y, aunque lo sepamos, ¿qué importancia tiene para nosotros que Tom Hanks esté en Seattle o en Chicago? Pues muy poca. Así pues, si trasladamos la película de un lugar a otro, también hay que tener en cuenta lo que es relevante en cada lugar: quizá para el público estadounidense tiene alguna importancia que el marco geográfico de la película sea Seattle, pero para el público español es algo más bien irrelevante, tratándose como se trata de una película romántica. (Si fuera un documental sobre los movimientos antiglobalización con el título Seattle, sería distinto: las movilizaciones empezaron en Seattle en 1999, así que, en ese caso, podría ser relevante.) En resumen, para una película comercial romanticona, mejor obviar la ciudad americana en cuestión cuando la trasladamos a España, porque poniéndola en el título no conseguiríamos nunca tener el mismo efecto que el original tiene sobre el público original.

He dicho que para traducir bien hay que tener muchos amantes pero, al mismo tiempo, ser fiel a todos o, al menos, al que más nos importe... Y ya he insinuado que las palabras son el amante menos importante. Bueno, pues, en este caso, se me ocurre un título que, sin ser literal, sería fiel al significado, al efecto y a la intención: Noches en vela. Quizá si la película hubiera llevado ese título no os habríais «alarmado» tanto...

Pero ¿qué pasa con el último de los amantes que he nombrado, esto es, la finalidad que se persigue con el texto? Estaréis de acuerdo conmigo que lo que se quiere principalmente cuando se produce una película comercial como ésta es ganar dinero, ¿no? Pues sí, por eso se hace y por eso hay gente que invierte en ella y por eso hay gente que paga por su traducción... Por eso, no decide el título el traductor; por eso, tiene la última palabra quien ha invertido en esa película. En este sentido, el título no es una catáfora ni es nada que se tenga que «respetar»: es el cebo para que la gente vaya al cine. Esa finalidad es la amante más importante a la hora de «traducir» el título de una película. Y si los expertos en marketing (no los expertos en traducción) consideran que Algo para recordar es más comercial en España que Noches en vela, Algo para recordar es el mejor título posible como traducción de Sleepless in Seattle...

Así pues, podemos decir que lo que se «traduce» no son las palabras del título, sino su finalidad. En este sentido, Algo para recordar es la fiel traducción del original. Porque, tal como comenta Rodrigo en los comentarios del post original, lo que hicieron para traducirlo es buscar en la película algún elemento importante y ponerlo en un título llamativo y sugerente: exactamente lo que hicieron los productores de la película cuando se decidieron por Sleepless in Seattle. No se han traducido las palabras, sino el proceso mismo para decidir un título teniendo en cuenta todos los factores relevantes del contexto. Y se ha hecho fielmente, ¿no?

13 Comentarios:

Anonymous Spock said...

Al menos en el caso que pones como ejemplo, se produce adicionalmente un hecho curioso referido al título de las películas.

"Sleepless in Seattle" quedó traducida como "Algo para recordar", lo cual es una referencia a otra película anterior que aperece en el film, y de donde se toma la idea del encuentro en el Empire State Building: "An affair to remember".

"An affair to remember", que traducido literalmente sería próximo a "Algo para recordar", se tradujo aquí como "Tú y yo", con lo que el galimatías entre películas y títulos está servido :P

18:07  
Anonymous Spock said...

Ups, acabo de comprobar que no, que "Tú y yo" fue la traducción de la película de la que "Algo para recordar" era remake: "Love affair". Me refiero a la "Algo para recordar" a la que se hace referencia en "Sleepless in Seattle", no a "Sleepless in Seattle" que aquí se tradujo como "Algo para recordar".

No, si cuando digo que se forman galimatías...

18:23  
Blogger Álex E. said...

Más divertidos son los casos de películas nuevas que en el original se titulan como pelis antiguas a las que le "cambiaron" el título en la traducción.

18:59  
Blogger Shora said...

La verdad es que con esto de las traducciones hay básicamente dos posturas:

-Los que defienden la literalidad y el mínimo cambio con la versión original. Normalmente son los que apoyan las notas de traducción y subtítulos.

-Los que defienden la adaptación a ultranza, sin escatimar cambios con la versión original tal que la versión traducida tenga más gancho, sea más graciosa o esté más adaptada culturalmente al país en cuestión.

Como hobby pasado hice mis pinitos de traducción y es difícil contentar a todo el mundo.

20:39  
Blogger Remo said...

Muy instructivo. En español, por ejemplo, tras el éxito de "Aterriza como puedas" (que en inglés era simplemente "Airplane") se ha estandarizado el "como puedas" en títulos de películas para denotar que son divertidas, llenas de chistes y cosas así ("Espía como puedas"; "Atrápalo como puedas"...), cuando sus títulos en inglés no tenían nada que ver. Así la gente ya sabe a lo que va. Gran post, Agnès.

09:22  
Blogger Agnès said...

spock, ¡vaya lío!

Shora, efectivamente en la traducción hay esos dos polos opuestos. Pero creo que es mejor verlo como estrategias, en lugar de posturas. Es decir, se trata de distintas maneras de abordar un texto en función de su naturaleza y su contexto. Si fuera una cuestión de gustos personales, te aseguro que no podría argumentar que Algo para recordar es una traducción fiel del original. Como ya habréis notado, yo amo profundamente las palabras, así que me cuesta mucho serles infiel... O sea que tengo tendencia a ser muy literalista. Pero hay textos y textos; y hay situaciones y situaciones. Y en cada momento hay que sopesar todos los factores y decidir qué estrategia seguir. Básicamente, lo que quería plantear es que la traducción de un título es algo muy complejo: no se puede valorar sólo mirando las palabras del original y el título traducido, porque la unidad de traducción no es el título, sino la película entera, y porque no es lo mismo si hablamos de un producto comercial que se traslada de un mercado a otro (como es el caso de Algo para recordar) que si hablamos de una película de autor. En resumen, que quería hacer entender lo jodido que a veces resulta traducir... ;)

Remo, un muy buen ejemplo de cómo a veces la traducción supera el original...

13:28  
Anonymous Anónimo said...

Habría que añadir que "Sleepless in Seattle" es el apodo del protagonista en su llamada al programa de radio, y que de hecho se corresponde al tipo de "seudónimo" que se usan en esos programas (los fans de la serie Frasier lo sabrán).

Desde ese punto de vista, una traducción más aproximada hubiera sido "Encarna de Móstoles".

Mi traducción favorita es "Zombie Party", que ni tiene que ver con el título original ("Shaun of the Dead"), ni es en realidad una traducción, y que además se "pisa" con otra película llamada originalmente "Zombie Party".

09:08  
Blogger Agnès said...

Anónimo, ¿recuerdas cómo tradujeron el seudónimo en la película? Es que ahora me ha picado la curiosidad porque no sabía ese dato...

09:33  
Anonymous Anónimo said...

No, yo vi la película directamente en guiri (venía junto con The Remains of the Day como oferta de lanzamiento de una colección de vídeos en versión original subtitulada, las cosas que uno termina haciendo por don Hopkins). Por razones obvias, no he vuelto a verla y por tanto nunca la he visto traducida.

Por cierto, parece que en Sudamérica la llamaron "Sintonía de Amor". Debe de ser por el despiece que hacen de "As Time Goes By".
http://www.pantalla.info/pel/1/1513.html

13:18  
Anonymous Anónimo said...

Aabo de mirar unos subtítulos de ésos que hay para bajar y añadir a los divx, y lo traducen como "Desvelado en Seattle".

No creo que se pueda confiar demasiado en que el doblaje utilizara esa misma expresión, para empezar los subtítulos son muy evidentemente sudamericanos, pero no es mala opción.

13:29  
Anonymous Anónimo said...

Creo recordar que era "el desvelado de Seattle" en la versión española doblada.

11:21  
Anonymous Anónimo said...

Gracias por la información. Ahora comprendo la chapuza que se hizo con las peliculas de Batman o Spiderman o Superman, títulos que a un hispanohablante no le dicen nada.

Deberían, respetando el contenido de la película, haberse titulado Hombre Murciélago, Hombre Araña y Superhombre, respectivamente. O alternativamente, haberse cambiado a algo completamente diferente pero que refleje el contenido de la película:

Batman: "Venganza nocturna", ya que trata de la venganza del protagonista por el asesinato de sus padres y solo actúa de noche.
Spiderman:"El poder y la responsabilidad", ya que toda la película es una metáfora de la responsabilidad que conlleva el poder.
Superman:"El amigo venido del espacio", un título simple, pero mucho más claro y explicativo.

18:06  
Blogger Beatriz said...

traductora audiovisual....

anónimo...el hecho de no traducir los nombres de los superhéroes, es una cuestión de marketing, me explico, no sólo se vende la peli, sino también todos los juegos, ropa, dibujos, etc, etc, etc, de la industria audiovisual...por lo tanto, no se puede traducir un "hombre murciélago" que luego se va a llamar "batman" en la tienda de regalos... espero haber alcarado muchos de los por qué, de las traducciones de los títulos.

Un saludo a todos y todas

B.

19:06  

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